Despierta dudosa por los ruidos a su alrededor, mirando la serie de fotos y mensajes en su pared "feliz cumpleaños", "mejórate pronto" "mejores amigas" "te quiero" pero no puede recordar muchos de los momentos que en sus fotos se muestran, como evidencia las fotos y nada más, esos amigos ya son irreconocibles, ¿qué está pasando? Desesperada de hacer muchos intentos fallidos para recordar, a su alcance encuentra su teléfono en una habitación blanca, ¿dónde está? toma foto de el recuerdo que más le causa intriga, su novio al lado, él fríamente responde "nuestra última salida antes de terminar hace dos años" ¿qué está sucediendo? Marca a su padre, a su madre pero no responden, a su hermano pero el número pertenece a alguien más, entra su primo diciéndole del accidente en su casa que acabó con la vida de todos, y mientras sale para buscar a una enfermera, ella hace un último esfuerzo en vano para recordar, enojada consigo decide simplemente remarcar con una jeringa sobre su brazo las cicatrices de su adolescencia con la fuerza de toda su desesperación, sangre empieza a fluir y cierra los ojos, al abrirlos encuentra a su familia esperando para darle un abrazo.
viernes, 19 de abril de 2019
¿Miedo?
"Está sólo en mi cabeza" se había dicho, sin embargo los trastes pagaron mucho de su desahogo.
"Me sorprende cómo una acción tan simple como azotar un par de trastes puede reflejar toda una serie de pensamientos" decía ella para sus adentros.
-Los trastes no tienen la culpa- decidió decir finalmente con la voz más suave que encontró, debía ser meticulosa, cautelosa, lo más que pudiera. Cualquier movimiento o palabra en falso acabaría por despertar finalmente toda su ira.
Él la miró directamente a los ojos -¿Quieres que me desquite con otra cosa?- respondió agresivo. Su mirada reflejaba resentimiento, coraje, enojo. Furia.
Se quedó callada en su lugar. Tenía miedo de decir más, sabía que rompería en llanto ante el menor detalle.
Sin decir más subió a su habitación y sobre la cama prosiguió con su huida habitual. No lloró, apretó sus manos lo más fuerte que pudo sobre su cadera hasta sentir un poco de humedad sobre sus dedos, ni así se detuvo, aquél dolor podía inhibir en gran parte cualquier otro sentimiento, trataba de concentrarse en ello. Viejas costras y heridas le ayudaban a concentrarse. Le dolía, es más que obvio, pero creía que todo era su culpa, y lo que es más, ya no sabía cómo proceder...
Llegando a la habitación, él enojado desconectó aquellos audífonos del móvil tratando de captar mínima atención. Sabía que era todo su culpa, sin embargo el ego de un hombre nunca se permite asumir las consecuencias de sus actos.
-Tranquila, seguiremos intentando...- dijo él con un tono amable mientras sus manos secaban lágrimas de aquellas mejillas.
Tenía miedo, por mucho que se esforzara aquellos ojos café podían delatarla. Pero para su buena suerte, los ojos cegados por la furia nunca le permitirían entender aquellas expresiones. La mano de su novio sobre su cadera le provocó estremecerse, en parte por dolor, en parte por el temor que la invadía.
Por primera vez lo decidió. No se repetiría. Nunca.
"Si no puedes entender que hago todo mi esfuerzo, no sé qué demonios sigo haciendo aquí". Tomó su chamarra y lo dejó dudoso, sin pensarlo salió de aquella casa desconocida, recordaba cómo llegó, le servía lo suficiente, caminó sobre sus pasos por ese callejón abandonado hasta que mucho calor sobre su abdomen la invadió, al mismo tiempo un cosquilleo recorrió todo su cuerpo y luego un líquido se hizo presente sobre el calor que sentía.
-Todo acaba hoy, si no lo entiendes de una forma lo entenderás de otra.
Fue lo último que recuerda.
viernes, 11 de enero de 2019
¿Qué es un ocho llamado guitarra?
Caída ante tal belleza, dejándote llevar por un simple sonido, nadie más existe, hay ruido, hay luz, pero estás en esa pequeña burbuja impenetrable en donde tu única compañía es aquella guitarra vieja que ha sido tu acompañante por años, esa guitarra de concierto que sola te va guiando por el camino, tus dedos no te obedecen, la obedecen a ella como si de seres independientes habláramos. El concierto frente a ti no es un miedo, sabes que ella te acompañará.
Desde siempre, la música ha estado presente en la vida del hombre, ¿qué mejor manera de disfrutar música que interpretarla? la guitarra ha pasado por demasiadas modificaciones, pero la forma de ocho que tiene refleja la sensualidad que el cuerpo femenino posee, es una obra de arte y un excelente interprete puede hacer maravillas con este aparentemente simple, pero grandioso instrumento.
Una guitarra es una fiel compañera del ser humano, casi como lo puede ser un pequeño perro o alguna otra mascota.
Esta guitarra puede ser la mejor forma de comunicación, una forma de dar confianza o expresar mejor que palabras lo que se puede sentir, un par de notas hacen grandes diferencias, aquellas grandiosas emociones que no cualquiera puede transmitir.
Una guitarra es un refugio, una escapatoria, una personalidad, una fortaleza, una debilidad y hasta el verdadero yo.
Además, tocar en un concierto es una sensación inexplicable, todos te miran, pero te escuchan además, lo curioso es que no hablas, pero expresas demasiados sentimientos y una emoción inexplicable, aquella aventura que tomó años desarrollar a la perfección, es más inexplicable el saber que un pequeño pedazo de madera es el que te ha conducido hasta aquel concierto, cuando nadie importa más que tus manos deslizándose por ese instrumento de una forma sutil cual romance, en donde aquella guitarra y tú son uno solo, ese íntimo momento de gozar cómo las manos se deslizan antes de pensarlo, el camino perfecto para llegar a ese lugar donde nadie más existe al lado de aquella guitara, el reconocimiento no importa, el dinero y la fama mucho menos. Un par de manos son lo importante porque es lo que eres; música.
Esa conección que nadie entenderá hasta experimentarla, ese don que te fue regalado y no a alguien más, déjate llevar por esas cuerdas, por aquel sonido tan armonioso, una, dos, mil veces y un millón más hasta fundirte con ella; la música.
https://www.youtube.com/watch?v=dmc6KV0_UVM
viernes, 30 de noviembre de 2018
¿papel o pantalla?
Reseña 4
Hoy en día, como he dicho antes, las nuevas tecnologías nos consumen más que antes y a pasos agigantados. Hace suficientes años, el uso de lentes era solo para personas de edad, si un niño se veía usándolos, era motivo de burlas, acoso escolar y maltratos, los niños pueden ser muy hirientes. Sin embargo, como hoy en día en lugar de avanzar vamos en retroceso, aparentemente el ahora llamado bullying se hará a aquellos infantes faltos de anteojos, ¿y por qué? porque desde incluso antes de saber caminar, ya se les ponen celulares y tabletas enfrente. Próximamente nos enfrentaremos a una sociedad de idiotas.
El ámbito de la lectura no está lejos de ello, cada vez es más común escuchar a quienes hablan de libros electrónicos y las ventajas ante un libro.
Ahorro de papel, no más tala de árboles, practicidad, economía, portabilidad, peso, en fín... demasiadas cosas que un libro difícilmente se puede permitir.
Pero... ¿realmente es tan bueno?
Concuerdo con que un libro consume demasiado papel y con ello muchos árboles, sin embargo un libro usado puede tirarse a la basura y ser consumido por la misma tierra de la que provino sin causar daño alguno, un aparato tecnológico no lo hará.
Es más sencillo cargar una tableta electrónica o un celular con alguna aplicación para leer archivos y leer en cualquier sitio sin necesidad del peso de un libro de 700 páginas que pretendes leer, incluso cabe con mayor facilidad en la mochila. Pocas personas roban un libro por la calle, cientos roban un teléfono o una computadora incluso en lugares cerrados.
Un libro electrónico no necesita inversión en papel, por lo que suele ser muchísimo más barato, pero al leer, llega a lastimar la vista con más facilidad, cada libro está diseñado para no cansar la vista o deslumbrar al momento de leer. De ahí, por ejemplo, que no sea blanco el color de las hojas, por lo general tiene un tono beige o amarillo.
Incluso es más fácil buscar por internet un libro y brincar de página en página a ir a 50 librerías y no encontrarlo, pero precisamente el no encontrarlo, te lleva a viajar por la cuidad y llegar a descubrir libros de los que nadie te ha hablado, autores nuevos y mundos únicos.
Esa sensación de encontrarte por la biblioteca con un libro que data de hace un siglo, transportarte al viejo castellano y a más lugares es algo indescriptible, esas hermosas y suaves hojas café no son comparables con nada en el mundo, el peculiar aroma de un libro viejo es algo que ninguna pantalla podrá darte.
Seguridad, descanso, sentidos, son cosas que el dinero del mundo nunca podrá comprar cuando de un libro se trata.
Siempre ganará.
Hoy te pregunto:
¿Libro o pantalla?
Hoy en día, como he dicho antes, las nuevas tecnologías nos consumen más que antes y a pasos agigantados. Hace suficientes años, el uso de lentes era solo para personas de edad, si un niño se veía usándolos, era motivo de burlas, acoso escolar y maltratos, los niños pueden ser muy hirientes. Sin embargo, como hoy en día en lugar de avanzar vamos en retroceso, aparentemente el ahora llamado bullying se hará a aquellos infantes faltos de anteojos, ¿y por qué? porque desde incluso antes de saber caminar, ya se les ponen celulares y tabletas enfrente. Próximamente nos enfrentaremos a una sociedad de idiotas.
El ámbito de la lectura no está lejos de ello, cada vez es más común escuchar a quienes hablan de libros electrónicos y las ventajas ante un libro.
Ahorro de papel, no más tala de árboles, practicidad, economía, portabilidad, peso, en fín... demasiadas cosas que un libro difícilmente se puede permitir.
Pero... ¿realmente es tan bueno?
Concuerdo con que un libro consume demasiado papel y con ello muchos árboles, sin embargo un libro usado puede tirarse a la basura y ser consumido por la misma tierra de la que provino sin causar daño alguno, un aparato tecnológico no lo hará.
Es más sencillo cargar una tableta electrónica o un celular con alguna aplicación para leer archivos y leer en cualquier sitio sin necesidad del peso de un libro de 700 páginas que pretendes leer, incluso cabe con mayor facilidad en la mochila. Pocas personas roban un libro por la calle, cientos roban un teléfono o una computadora incluso en lugares cerrados.
Un libro electrónico no necesita inversión en papel, por lo que suele ser muchísimo más barato, pero al leer, llega a lastimar la vista con más facilidad, cada libro está diseñado para no cansar la vista o deslumbrar al momento de leer. De ahí, por ejemplo, que no sea blanco el color de las hojas, por lo general tiene un tono beige o amarillo.
Incluso es más fácil buscar por internet un libro y brincar de página en página a ir a 50 librerías y no encontrarlo, pero precisamente el no encontrarlo, te lleva a viajar por la cuidad y llegar a descubrir libros de los que nadie te ha hablado, autores nuevos y mundos únicos.
Esa sensación de encontrarte por la biblioteca con un libro que data de hace un siglo, transportarte al viejo castellano y a más lugares es algo indescriptible, esas hermosas y suaves hojas café no son comparables con nada en el mundo, el peculiar aroma de un libro viejo es algo que ninguna pantalla podrá darte.
Seguridad, descanso, sentidos, son cosas que el dinero del mundo nunca podrá comprar cuando de un libro se trata.
Siempre ganará.
Hoy te pregunto:
¿Libro o pantalla?
Sociedad de débiles.
Parte dos
Parte uno por aquí...
¿Niños de 3 años que toman selfies? ¿Egresadas de la primaria con un iPhone X? el curso de la sociedad va en decadencia, hablé ya de que los niños ya no pueden ser regañados precisamente por lo débiles que son actualmente, sin embargo no debe ser así.
Estamos creando una sociedad de débiles ignorantes que no pueden ni memorizar su propio número telefónico.
Todos preocupados por la salud física y mental, pero ¿qué hay de la emocional? Papá y mamá deben trabajar día y noche para poder comprarme la ropa de las tiendas de galerías y el teléfono más reciente del mercado cada 15 días, pero si tengo un problema no puedo acudir a ellos y mejor niñitos de mi edad me dan consejos porque los que realmente se supone que saben, están haciendo quién sabe qué en sus respectivas oficinas. Solo quiero un poco de amor, no soy más que un niño que no conoce del mundo.
Recuerdo que el primer teléfono que vi, fue un Nokia, un teléfono que solo servía para hacer llamadas, mucho antes de la generación del internet.
Cuando iba a fiestas, mis primos y tíos de mi edad jugaban a las escondidas, correteadas y muchos juegos más dentro de estos, y lo hacían por horas. Nadie dependía de un teléfono para divertirse, a veces ni dulces eran necesarios, solo un par de niños y ya está.
Hace poco me percaté de que varios de mis primitos no sabían cómo jugar a las escondidas como o hacíamos nosotros.
Los nacidos después del año 2001 han crecido con una dependencia tal a la tecnología y al materialismo que vamos en decadencia.
¿Nos conducimos a nuestra destrucción?
¿Nos conducimos a nuestra destrucción?
Esperabas...
Cuando empezamos a salir sé que pedías muy poco, a una mujer que pudiera acompañarte a muchos lados, que disfrutara de viajar una semana sin problemas, que quisiera estar siempre contigo, una combinación de lujuria y perversidad con ternura y amor. Esperabas fidelidad y compasión, entrega y cariño. Alguien en quién pensar día y noche y disfrutar a su lado.
Pues bien, yo no pude ser nada de eso.
Soy una niña de casa, tengo hora de salida y llegada a casa y para obtener permisos, debo hacer cosas antes a cambio de mi salida.
Por esas mismas razones, tenía prohibido salir de noche, no podía pasar un fin de semana ni con mis amigas aunque las conociera de años "para eso tienes tu casa" solía escuchar cada que pedía un permiso.
A veces disfruto más de la soledad que de la compañía, incluso de mis pequeños fieles cachorros...
No tengo ni un toque de lujuria, mi inocencia no puede prestarse para más, la ternura estaba siempre, pero también tengo mi lado malo.
A pesar de todo eso, todo iba perfectamente, hasta que él y ella se cruzaron en nuestros caminos, el minuto de sinceridad de mi parte fue el que arruinó que creyeras que podía sentir algo bien... No puedo dar algo que no recibo o no siento recibir, es todo...
¿Es todo? No, falta algo.
Diariamente tu reclamo era "justo cuando empezaba a creer en el amor de alguien me engañaste".
Déjame responder a tu engaño con el mejor de mis argumentos.
Estás viajando por el país, no solo y va aquél viaje para largo, deberías agradecer que a través de mí, lograste más de lo que pensabas recibir.
martes, 27 de noviembre de 2018
Desde la escalera
Hoy ya soy mayor, he madurado y comprendido que no siempre las cosas son lo que parecen, que la imaginación de un niño puede ir lejos y que las cosas sobrenaturales sí existen.
¿No debería ser lo opuesto? No.
Mi historia comienza por casualidad.
Hasta que cumplí alrededor de ocho años, solía llegar de la escuela, apurarme con mis deberes y arreglar mi habitación, todo con un propósito: en las noches tenía una cita muy importante. ¿cuál era la cita? Mi papá salía de trabajar ya que el sol se había ocultado, teníamos una casa grande y no mascotas, era perfecto. Llegaba y tocaba la puerta, en ese momento mi hermano pequeño y yo ya lo estábamos esperando, corríamos a apagar todas las luces de la casa y el patio a escondernos en cualquier parte. Contaba en la calle hasta 50 a veces y entraba, nos buscaba por toda la casa y seguíamos el juego, a veces contaba mi mamá, a veces yo, eran horas jugando.
El propósito era sencillo; no tener miedo a la oscuridad.
No me funcionó, cuando jugábamos en realidad no le daba tanta importancia porque mi familia estaba conmigo, pero un "ve a apagar todas las luces de abajo" o "tráeme esto del piso de abajo" eran de las frases de mis peores pesadillas.
Desde la primera mitad de mis escaleras en forma de U se puede ver la puerta directamente, separada por un par de metros del recibidor, para dirigirme a la cocina o los apagadores, claramente debía pasar frente a esa puerta quisiera o no.
Cada noche era peor que la anterior, desde la ventanita de arriba de la puerta podía notar un par de ojos triangulares de color rojo, desde la mitad superior de esa misma puerta, podía sentir aquella mirada malvada, pesada, asfixiante.
Hasta mis 12 años esa fue mi pesadilla hasta que falleció mi abuela, pasar por su habitación era la misma tortura, la primera del pasillo. pareciera que el arquitecto se las había ingeniado para hacerme sufrir solo a mí.
Tuve que dormir en el piso del cuarto de mis hermanos un par de meses hasta que mi madre se durmió en esa recámara conmigo un par de meses más antes de perderle el miedo por completo a ese lugar.
La pesadilla había empezado realmente. Un par de cosas en distinto lugar, la puerta abierta por las noches, soñar despierta con algo en alguna esquina de mi cuarto, cualquiera de las tres puertas de mi closet abierto, libros tirados al amanecer...
El peor de los sueños fue en el que lo vi, sentado sobre el piso apoyando sus dos manos sobre mi cama, mirándome fijamente, evitando que me moviera, asustándome.
Cuando conocí a un gran amigo, tenía malas energías en su casa y las traje conmigo. ¿cuál era el problema? Cada que nos enojábamos debía llamarle por teléfono incluso toda la noche hasta que dormía, a veces le pedí que incluso se durmiera al mismo tiempo que yo para poder sentirme en compañía y dormir un poco.
Pero llegó el peor día, decidí traer a varios amigos para jugar con ese tablero prohibido.
"Respóndeme el qué quieres de mí" grité por la noche al jugar con ellos.
No hubo respuesta.
"Acaba con la tortura de tener este cuarto los dos, ¡vete! ¡No cabemos juntos!" fueron mis palabras.
El juego siguió y parecía ser que sólo me ignoraba a mí.
La mañana siguiente todo fue horrible, mis amigos gritaban asustados, me veían pero hablaban solo entre ellos y pensé que era una broma, incluso traté de hablarles, pero me ignoraban, "vaya broma tan pesada" pensé.
Me percaté de que un sujeto extraño estaba de pie en un rincón de la habitación, sonriéndome;
"Continuarás ahora tú con mi trabajo, la habitación es toda tuya"
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